miércoles, 9 de mayo de 2012

Pero...






     
     Quizás la rabia me haga estallar y entonces ya no hará falta este traje prestado. Conservar la tolerancia es parte del todo, es una pesada carga, por cierto. No digo nada todavía. Ahora los personajes se han ido, sin embargo los persigo... Era una tarde de un día gris, la calle llena de barro, debía salir otra vez. El lugar no importaba mucho, sólo la respiración, la calle, el ruido, los autos... En casa todo se encubre y cuesta hablar y ser sincero. No digas que nunca te ha pasado  eso... Porque siempre intentas descalificar este instante, te maquillas la pena, por si alguien quisiera notarla. -¡¡Hipócrita!!
      Pero lo normal está del otro lado, cuando caminas y vacías por completo los cauces de tu alma, al transitar es como si ya no sintieras pesos. De hecho tu voz se vuelve alateo de cisne.  Este paracaídas sí es la llave que no puedes abandonar. Pero sabes que en instantes de sequía, deberás llegar nuevamente a tu cuarto y enfrentar otra vez el espejo, la vida, tu yo, los cuerpos repetidos, el drama sin fin que nunca termina

2 comentarios:

  1. Quien más y quien menos ha vivido situaciones similares. Me alegra saber de ti, después de tanto tiempo.
    Un abrazo.

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  2. Ciertamente. A veces llevamos demasiado peso y necesitamos vaciarlo para retomar la vida. Gracias por el comentario y la visita. Abrazos.

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